5 TRUCOS PARA AUMENTAR TU PRODUCTIVIDAD: Un escritorio desordenado es más que una molestia visual; es un obstáculo para tu productividad y concentración. Ya sea que trabajes, estudies o te dediques a tus pasatiempos, un espacio de trabajo bien organizado puede marcar una gran diferencia. No necesitas gastar una fortuna para conseguirlo. Con unos simples ajustes, puedes transformar tu escritorio en un lugar que inspire la eficiencia.
1. Deshazte de lo innecesario
El primer paso para organizar es despejar. Tómate 15 minutos para revisar cada objeto en tu escritorio y alrededor de él. Pregúntate: ¿Cuánto hace que no lo uso, lo utilicé hace una semana? Si la respuesta es no, es probable que no lo necesites a la vista.
- Categoriza: Separa los objetos en tres montones: guardar, tirar y reubicar, quizás te sorprendas de todo lo que guardabas sin sentido.
- Papeles: Digitaliza (mediante escaneado), siempre que sea posible, esos documentos que no necesites en formato físico y archiva el resto en carpetas o archivadores.
- Cables: Los cables enredados son uno de los mayores distractores. Usa bridas, clips o una caja organizadora para mantenerlos ordenados y fuera de la vista.

2. Todo en su lugar: Organiza por categorías
Una vez que tu escritorio esté despejado, es hora de asignar un hogar a cada cosa. Agrupa tus útiles por categoría para que siempre sepas dónde encontrar lo que necesitas.
- Herramientas de escritura: Bolígrafos, lápices y marcadores pueden ir en un portalápiz, que puede ser una lata o envase de cristal que tengas a mano, cualquier cosa que te sirva a mantener el orden.
- Accesorios pequeños: Clips, grapas, chinchetas o gomas de borrar pueden guardarse en pequeños cajones, mejor teniéndolos a mano, o en recipientes transparentes para evitar que se pierdan.
- Documentos: Utiliza bandejas para aquellos documentos que uses en el día a día y archivadores verticales (de los llamados A-Z) para los papeles que no uses con tanta frecuencia, pero que no puedes perder.
3. La ergonomía es tu mejor aliada
Un escritorio bien organizado también es un escritorio cómodo y ergonómico. Una buena postura no solo previene dolores, sino que también te ayuda a mantener la energía y la concentración durante más tiempo.
- Monitor: Asegúrate de que la parte superior de tu pantalla esté al nivel de tus ojos para evitar inclinar el cuello. Puedes usar un soporte para elevarla.
- Teclado y Ratón: Colócalos de forma que tus brazos y muñecas estén en un ángulo de 90 grados. Si puedes, utiliza un ratón adecuado, aunque no sea par aun uso muy prolongado conviene que éste sea ergonómico y ayude a una postura cómoda para la mano. Si es necesario, usa un reposamuñecas.
- Silla: Si puedes, invierte en una silla que ofrezca buen soporte lumbar y sea ajustable en altura.
4. Iluminación y ambiente: Crea un espacio acogedor
La luz adecuada puede reducir la fatiga visual y mejorar tu estado de ánimo. Una iluminación pobre te hará esforzarte más y te cansarás más rápido.
- Luz natural: Siempre que puedas, sitúa tu zona de studio cerca de una ventana para aprovechar la luz del día, que es ideal para tu salud ocular.
- Luz artificial: Si no tienes luz natural, usa una lámpara de escritorio ajustable que ilumine directamente tu área de trabajo sin crear sombras.
5. Personaliza, pero con moderación.
Tu escritorio debe ser un reflejo de ti, pero evita el exceso. Algunos elementos personales pueden motivarte, mientras que demasiados pueden convertirse en una distracción, especialmente durante las horas de estudio.
- Menos, es más: Una o dos fotografías, una pequeña planta o un objeto que te inspire son suficientes para darle un toque personal sin abrumar el espacio, guarda el móvil lejos del alcance de tu mano, así evitarás tentaciones de consultarlo.
Un escritorio optimizado es un espacio funcional que te permitirá poner el foco en lo que realmente importa. Estos simples trucos, te ayudarán a mejorar la apariencia de tu área de trabajo y además sentirás un impulso en tu productividad y bienestar.
