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Las preguntas trampa en tu primera entrevista de trabajo (y qué responder)

Llegar a tu primera entrevista de trabajo es un éxito en sí mismo: significa que tu CV ha superado el primer filtro. Pero una vez sentado frente al reclutador, los nervios pueden jugarte una mala pasada, especialmente cuando aparecen esas preguntas que parecen diseñadas para pillarte. Lo primero que debes entender es que no existen las preguntas trampa como tal, sino preguntas que buscan evaluar tu madurez, tu capacidad de autocrítica y tu encaje con la cultura de la empresa.

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Las preguntas trampa en tu primera entrevista de trabajo (y qué responder)

«Háblame de ti»: El error de contar tu biografía

Es casi siempre la primera pregunta y donde muchos candidatos pierden el control. El reclutador no quiere saber dónde naciste o qué hobbies tienes (a menos que aporten algo al puesto). Lo que busca es un «elevator pitch». Tu respuesta debe durar entre 60 y 90 segundos y seguir una estructura de pasado, presente y futuro: qué has estudiado, en qué proyecto o habilidad destacas ahora mismo y por qué estás sentado en esa silla hoy. Sé conciso y enfócate en lo que la empresa necesita oír.

«¿Cuál es tu mayor debilidad?»: Huye de los falsos defectos

Responder «soy demasiado perfeccionista» o «trabajo demasiado» es la forma más rápida de parecer poco honesto. Los reclutadores odian las respuestas enlatadas. El truco aquí es mencionar una debilidad real que no sea crítica para el puesto y, lo más importante, explicar qué estás haciendo para corregirla. Por ejemplo: «Antes me costaba hablar en público, así que me apunté al club de debate de la facultad para ganar seguridad». Esto demuestra autoconocimiento y voluntad de mejora, dos rasgos de un perfil junior brillante.

«¿Por qué no tienes experiencia previa?»: La pregunta del millón

No te disculpes por ser estudiante. Si te han llamado, ya saben que eres junior. Lo que buscan es ver cómo compensas esa falta de años en el mercado laboral. Aquí es donde entran en juego tus proyectos de clase, tus voluntariados o tus prácticas. En lugar de decir «no tengo experiencia», di: «He dedicado los últimos cuatro años a formarme intensamente en X, y he aplicado esos conocimientos liderando un proyecto académico donde logramos Y». Transforma la falta de experiencia en frescura, ganas de aprender y conocimientos actualizados.

«¿Dónde te ves en cinco años?»: Equilibrio entre ambición y realidad

Nadie sabe dónde estará en cinco años, y el reclutador lo sabe. Lo que quieren evaluar es tu estabilidad y si tus metas coinciden con lo que la empresa puede ofrecerte. Evita decir «en tu puesto» (puede sonar arrogante) o «montando mi propia empresa» (les hace pensar que te irás pronto). Una respuesta equilibrada sería: «Me veo habiendo consolidado mis conocimientos en este sector y asumiendo mayores responsabilidades dentro de un equipo como el vuestro, aportando valor desde la experiencia que habré adquirido aquí».

«¿Tienes alguna pregunta para nosotros?»: El silencio es el peor cierre

Cuando el reclutador te lanza esta pregunta, la entrevista aún no ha terminado. Decir «no, todo claro» demuestra falta de interés o de curiosidad. Prepárate al menos tres preguntas inteligentes que demuestren que has investigado la empresa. Pregunta por los retos del equipo a corto plazo, por cómo es un día a día real en el puesto o por las posibilidades de formación continua. Esto te hace pasar de ser un candidato pasivo a un profesional interesado en su futuro entorno de trabajo.

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